¿SABÍAS QUE...?

Amy Purdy: a los 19 se quedó sin piernas. A los 21, sin un riñón. Hoy es una de las snowboarders adaptadas mejor valoradas del mundo

Si Amy nunca hubiera contraído meningitis bacteriana, nunca se hubiera quedado sin sus dos piernas. Pero si eso no hubiera sucedido, quizás jamás hubiera sabido lo que era capaz de lograr con su mente positiva y mucha fuerza de voluntad: una medalla de oro en los Juegos de Invierno de Nueva Zelanda 2011 y una de Bronce en los juegos Paralímpicos Sochi.

 

Amy era una joven que vivía su vida como cualquier otra persona. Pero un día su vida dio un giro tremendo. A los 19, Amy tuvo que lidiar con una experiencia de vida muy dramática: a raíz de una meningitis bacteriana, la joven tuvo que ser ingresada en el médico. Cayó en coma.

Los médicos solo le daban un 2% de vida. Múltiples fallos en los órganos y poca circulación en sus extremidades hicieron que los doctores le amputarán las dos piernas desde la rodilla. No fue el único trance de salud que le causó la meningitis. Antes de cumplir sus 21 años, su padre tuvo que donarle un riñón.

Su vida dio un giro total. Pero Amy decidió que lo suyo no era un problema para poder seguir llevando una vida totalmente normal. Se armó de valor y logró sobreponerse a la dificultad. Después de vivir esta experiencia de vida, Amy se reto a sí misma y decidió continuar con su vida alcanzando logros que ni siquiera personas con sus dos piernas logran conseguir. Amy compitió en baile y es una de las mejores snowboarders del mundo. Es autora de un best-seller y coach motivacional, porque es inspiración para todo tipo de personas. ¿Cómo lo hizo?

Ella vio su experiencia de vida como una oportunidad única de autosuperación. Decidió centrarse en el lado bueno de lo que le había pasado. Al fin y al cabo, era una suertuda: se había salvado de una muerte casi segura. Visitó a un fabricante de prótesis para hacerse unas piernas que le permitieran hacer snow, porque no existía nada así en el mercado; Luego las perfeccionó y se hizo unas que le permitieran correr; Y así hasta convertirse en una mujer robot, algo que ella cree que es único, diferente. Amy nunca se ha visto como una discapacitada.

Amy tuvo que aprender a hacerlo todo en su nueva situación. Cayó 100 veces y se levantó. Nunca se rindió. Trabajó duro. Y demostró que batir récords no es cuestión de tener dos piernas, dos brazos, una salud de hierro. Sino de tener una mente libre que te diga que eres capaz de hacer todo lo que te propones. Porque los límites nos lo ponemos nosotros mismos.

 

Si tú quieres ayudar a empoderar a las personas discapacitadas para que se sientan con la misma fuerza que Amy Purdy, te lo ponemos muy fácil: por solo un tuit estarás donando minutos de formación en la Escuela de la Fundación @DKVIntegralia para que estas personas puedan tener mejor acceso al mundo laboral, y por tanto sentirse más integrados en la sociedad. Y es que ¿sabías que 3 de cada 4 personas con discapacidad no tienen trabajo en España? Ayúdanos a cambiar esa cifra. ¡Súmate a nuestras #cosasbuenas de abril! Hacerlo es muy sencillo:

Escribe un tweet los días 26, 27 y 28 de abril; En el tweet, debes citar a @civiclub y utilizar la etiqueta #cosasbuenas. ¡Y ya está! Nunca ser solidario fue tan sencillo. 📚🎓

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